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Monday, 7 September 2009

Los Descendientes del Dresden

Me inquieta pensar en las miles y miles de historias de aquellos inmigrantes que vinieron a bordo del Dresden en 1889. Se que algunos se quedaron y otros siguieron viajando y buscando su destino. En estos siete años de investigación me contacté con varios descendientes de estos inmigrantes, cada uno con historias muy pero muy particulares.
En primer lugar Anne Miles me contactó a través de la mi sitio web, preguntándome si tenía alguna información de los que yo pensaba eran mis parientes. Su pregunta estaba atada a una inquietud más que personal. Su abuela, Daisy May Pearce, era la hija del James Pearce que pensaba era mi tátarabuelo. Así fue como me contó su versión: James Pearce había muerto en el viaje de ida a Buenos Aires y dejó a su mujer Mary Pearce y a su pequeña de tan solo 5 meses, solos y a la deriva en un país que no les hacía fáciles las cosas. Dos años después, ella volvía junto a su hija a Inglaterra (de donde era oriunda) y se establecía definitivamente. Daisy May creció junto a sus abuelos y la historia que cuenta Anne Miles vale la pena escucharla de su propia voz.
Peter Mulvany, descendiente de John McCarthy y Mary Callaghan. Este matrimonio, vino con 5 hijos y se establecieron, primero en el proyecto de colonia La Vitícola –donde nacieron dos hijas más- y luego en Balcarce, provincia de Buenos Aires. Allí nacieron los dos últimos hijos: Timoteo y Patricio. El abuelo de Peter, Timoteo, junto con Patricio, fueron llevados de vuelta a Irlanda en 1905 y quedaron a cargo de un tutor y pupilos en un orfanato. En marzo de este año, por primera vez en estos 120 años, la familia vuelve a tomar contacto. Peter viajó a la Argentina y conoció mítica la tierra de su abuelo, de la que había escuchado miles y miles de historias, de gauchos, de pampas, de que uno puede ver la llanura hasta donde el ojo alcanza a ver. Y así Peter conoció a Jorge, su primo segundo, nieto de John McCarthy (4to hijo del matrimonio McCarthy-Callaghan). Entre sus varias reflexiones Peter marcaba la lengua como una de las grandes barreras culturales que los separaba, no solo los años de historia y los kilómetros de distancia y la inmensidad del mar Atlántico, sino el simple hecho de no poder comunicarse naturalmente teniendo los dos en común la misma historia. Jorge no habla inglés porque en su familia jamás se lo inculcaron, y Peter no habla castellano. Según comentaba Jorge, la familia McCarthy acá no quiso saber nada con el idioma inglés
Hay muchas historias más por contar, como las de Alan House, bisnieto de Ann Eliza Dyett, quien viniera en el Dresden junto a su marido, Charles Bayless. También la de Linda Koenig y su tío Gerald Tracey, ambos descendiente de los Tracey que vinieron a bordo del Dresden y años después emigraron nuevamente a EE.UU. donde finalmente se establecieron. O Jorge Nealon, sus abuelos vinieron en el Dresden siendo muy pequeños, 10 y 5 años aproximadamente, y el destino quiso que además de ese viaje, compartieran una vida. Hoy Jorge vive con su familia en Mar del Plata y también tiene una historia que contar. Es por eso que este documental quiere abrir una puerta. Una puerta a esas historias de vida, de familias, que tienen como común denominador el barco que en 1889 los trajo: el SS Dresden.